Patitas de Moscas

Los mas buscados en camisetas veganas

Siempre que me siento a la mesa con un grupo de gente y observan que me abstengo de probar y pedir platos que contengan carne o bien pescado me acercamiento con la circunstancia de tener que contestar a la pregunta sempiterna de por qué razón soy vegetariano. No soy en lo más mínimo un veterano en este mundo, pues apenas un año acredita mi trayectoria desde el instante en que tomé la decisión. Tampoco estoy libre de mi dosis de hipocresía, pues sin importar mis esfuerzos no he hecho aún la transición al veganismo, y prosigo consumiendo más comunmente de lo que debería huevos (bastantes) y productos lácteos (escasos).

En este artículo pretendo sintetizar las causas primordiales que me llevaron a tomar la resolución de dejar de comer animales. Más allá de que son motivos fundados, reflexionados y que tienen detrás lecturas y búsquedas de información, no dejan de ser los míos. Otros vegetarianos y veganos tendrán los suyos, como también los tienen, o bien deberían poseerlo, aquellos que no lo son. Entiendo, en consecuencia, que sean fundamentos no compartidos por muchos y controvertidos para bastantes. Si cuando menos sirven para que alguien, al leerlos, decida abandonar el consumo de carne, decida achicar su consumo o bien al menos busque argumentos para continuar comiendo animales más allá del mero disfrute en la mesa, voy a dar por bien usado el tiempo dedicado a este articulo.

1- POR RESPETO A LOS ANIMALES

Éste es probablemente el motivo más bien difícil de entender si no se siente dentro de uno mismo. Desde el momento en que cobras conciencia real de la proporción de padecimiento que hay tras un plato de carne o pescado, resulta bien difícil seguir viendo su consumo de manera normalizada. No es necesario recurrir a truculentos reportajes ni a imágenes tomadas con cámara esconde para darse cuenta de que el sufrimiento animal es una situación. Alcanza con echar una ojeada por la ventanilla en el momento en que viajemos en coche y observemos la manera en la que viajan los animales sendero del matadero. El mito de las huertas en las que los animales viven libres hasta el momento en que llega el granjero con su rápido y certero cuchillo para llevar a cabo un sacrificio dejó de ser una situación en el instante en que la ganadería se convirtió en un tipo de industria más. El animal sufre, es un hecho. Cada día millones de animales, muchos de crías de solamente días o semanas de vida, son sacrificados para transformarlos en comida.

Para mi, los animales son criaturas que son un fin en si mismo. Matarlos para comer les priva de esta dignidad. Simplemente llegó un día en el que no deseé ayudar con esto más.

2- PORQUE EL CONSUMO DE CARNE NO ES SOSTENIBLE

Con el incremento de la población y la optimización del nivel de vida en países como India o China, cada día son más las personas que tienen opciones de consumir carne, un producto que antes estaba vedado a los más pobres y que poco a poco se va incorporando a sus dietas. No obstante, si todas y cada una estas personas comiesen tanta carne al año como consume un ciudadano estadounidense medio, el planeta colapsaría. No hay recursos suficientes para alimentar a muchos animales de granja. Está sobradamente demostrado que para conseguir un kilogramo de carne (principalmente de ternera) es requisito una cantidad de alimento y de agua que servirían para dar de comer a numerosas personas durante un tiempo preciso. Por otro lado, la industria ganadera se cuenta entre las más contaminantes del planeta (la más contaminante según algunos profesionales). El planeta no puede asumir la polución y los desechos que crea la ganadería intensiva, mas bastante menos puede aguantar la deforestación que implica el aumento de la ganadería extensiva en algunos países.

Dejar de comer carne es un gesto que contribuye a hacer un modelo económico de explotación de los recursos más sostenible y menos belicoso con el planeta. En consecuencia, inclusive aunque el sufrimiento animal no te conmueva, tal vez sí lo lleve a cabo la degradación del medio ambiente que vamos a legar a nuestros hijos.

3- POR MI PROPIA SALUD

La Organización Mundial de la Salud, el organismo en todo el mundo más importante a nivel global que candela por la calidad de la vida de los humanos, ha clasificado de manera clara el consumo de como uno de los posibles motivos de desarrollo de algunos tipos de cáncer. En su web se puede leer que piensan la carne roja como probablemente cancerígena para los humanos, en tanto que las carnes procesadas son definitivamente cancerígenas para los humanos. La web de la OMS admite que aún hay un largo camino para encontrar una respuesta definitiva a la relación entre el consumo de estos géneros de carne y el cáncer, pero por el momento ya las ha incluido en sus listas. ¿Por qué razón entonces no estamos exactamente las mismas restricciones en la venta de carne procesada como sí las encontramos con el tabaco o el alcohol? Una pregunta que daría para mucho enfrentamiento y mucha reflexión.

Ya que aspiro a no tener que luchar más adelante con un cáncer colorrectal o de páncreas, algún medida que pueda tomar para bajar los riesgos son pocas. No puedo llevar a cabo nada definitivo para evitar que el aire que respiró esté contaminado, mas sí puedo cambiar mi dieta para no comprar ningún billete plus en la lotería del cáncer. Tal vez cualquier día las indagaciones argumenten que no existía compromiso alguno; tal vez no. Por el momento es una ruleta rusa a la que no quiero jugar de facultativa.

4- POR COHERENCIA CON MI MODO DE VIDA

Toda la vida me han apasionado los animales. Mi carrera académica me llevó por el planeta de las Humanidades, mas hoy sigue habiendo en mi un biólogo fallido y un veterinario muy cabreado porque no se le dejó llegar a existir. Desde hace un tiempo canalizo esta pasión colaborando en la medida que puedo con asociaciones que luchan por el confort de los animales (gatos de La capital española en mi caso), adoptando, siendo casa de acogida, haciendo aportaciones económicas, propagando su labor…

Llegó un día en el que me planté enfrente del espéculo y el tipo con barbas que había enfrente me propuso la siguiente pregunta. ¿Por qué muchos esfuerzos por socorrer la vida de los gatos para después llegar a casa y comerte el cadáver de un cerdo sacrificado con solamente unas semanas de vida? ¿Por qué el gato sí y el cerdo no? ¿Qué distingue hay? Ya que la única respuesta que pude encontrar está en la civilización y que esta respuesta es de todos modos un “no existe ninguna diferencia salvo la que está en tu hipócrita cabeza”, tuve que mudar mis hábitos alimenticios para lograr seguir mirándome al espéculo por las mañanas. Hoy sigo cooperando en dignificar la vida de los gatos callejeros de La capital española, y además no colaboro en el maltrato y la desaparición del resto de especies en la medida que me es posible. Insisto: sigo siendo un hipócrita y lo seré hasta que logre ser totalmente vegano.

5- PORQUE NO ES NECESARIO

El argumento más polémico de todos. Comer carne no es necesario. Se puede conducir una vida sana y activa con una dieta basada sólo en productos vegetales. El ejemplo radical de varios deportistas de élite lo revela. ¿Hay que tomar suplementos de vitaminas y otros productos? Es posible. no lo hago porque los análisis nunca me han señalado faltas significativas, pero sé que hay varios dietistas que lo recomiendan. Por otro lado, la necesidad de estos suplementos sólo señala que quizás hace cien años no era viable ser vegetariano o bien vegano. Mas hoy, debido al avance de la ciencia, sí lo es. No necesitamos matar animales para subsistir. Es una herencia del pasado de la que podemos prescindir.

En verdad estoy seguro de que la ciencia va a continuar trabajando en los adelantos que van a suponer la supresión de la carne animal más adelante. No es ciencia ficción: ahora es una situación. Numerosas compañias que desarrollan carne en laboratorio en cuya producción no ha intervenido el padecimiento animal en ninguna de sus formas. La carne sintética está en sendero y prontísimo la vamos a tener en nuestros platos rivalizando en sabor y coste con la lograda de los animales. Más adelante, al fin y al cabo, comer carne animal será tan exótico, absurdo y rechazable como lo es hoy vestir pieles.

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